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Lo que nos preguntan las constructoras antes de trabajar con nosotros
Estas preguntas no las hemos inventado en una reunión de marketing. Salen de las conversaciones que hemos tenido con constructoras de España y Latinoamérica, y las respuestas son las mismas que damos por teléfono.
Un sistema ERP para constructoras conecta y automatiza procesos clave como la contratación, la gestión del presupuesto de venta y de costes, la obra ejecutada, la gestión de clientes, proveedores, subcontratas y maquinaria, así como la contabilidad.
Las plataformas ERP permiten conciliar datos en un entorno unificado y de dato único, mostrar información en tiempo real y automatizar flujos de trabajo.
Esto ayuda a las organizaciones a centralizar sus operaciones, agilizar la toma de decisiones y responder más rápido a los cambios.
No trabajamos con un precio de catálogo. La inversión depende del alcance que necesites —solo gestión de obra, o también la parte económico-financiera— y del número de personas que vayan a usarlo. En el modelo con el que trabajamos hoy, no está ligada a vuestra facturación.
Para que puedas hacerte una idea antes de hablar con nosotros: los proyectos más pequeños que hemos puesto en marcha parten de unos 10.000 € al año de suscripción, más un coste de implantación que se define según el alcance. A partir de ahí escala con el número de usuarios y los módulos que entren.
Si quieres una cifra ajustada a vuestro caso, en una llamada de treinta minutos podemos acotarla. Y si te preguntas si vuestro tamaño encaja, lo respondemos en ¿a partir de qué tamaño tiene sentido?.
En el modelo con el que trabajamos hoy, no. La inversión no está ligada a vuestro volumen de negocio.
Depende de dos cosas: el alcance que contratéis y cuántas personas vayan a usar el sistema. Nada más.
A lo largo de los años hemos trabajado con otras estructuras de precio, y algunos clientes de largo recorrido mantienen la suya porque en su momento fue la que mejor se ajustaba a su caso.
Es una suscripción anual. Somos conscientes de que no es lo que algunas empresas esperan —hay quien preferiría una compra con un mantenimiento después— así que conviene explicar qué recibís a cambio, porque no es lo mismo que alquilar una máquina.
La suscripción incluye el producto siempre actualizado, el soporte y toda la evolución que hacemos. Cuando publicamos una versión nueva, la tenéis. No hay proyectos de actualización, ni saltos de versión que haya que presupuestar cada tres o cuatro años, ni el riesgo de quedaros anclados en una versión antigua porque actualizar salía caro.
Esa es la contrapartida real, y es la razón por la que un cliente nuestro de hace cinco años puede usar hoy, si quiere, exactamente el mismo producto que uno que entra esta semana.
La implantación es un coste aparte de la suscripción, y lo decimos abiertamente porque descubrirlo tarde sienta peor que saberlo desde el principio.
Cubre la puesta en marcha completa: configuración según vuestra forma de trabajar, carga de datos maestros, conexión con los sistemas que mantengáis, la formación del equipo y el acompañamiento durante las primeras obras.
Se dimensiona según el alcance y el tamaño del proyecto, y por eso no tiene un precio fijo: no cuesta lo mismo arrancar solo con obra manteniendo vuestro ERP financiero que sustituir todo el circuito.
Y las integraciones que necesitéis. Cada empresa tiene su ecosistema de herramientas, y en el proyecto de implantación se pueden abordar las integraciones necesarias, dimensionadas para vosotros.
Sobre el pago, funciona igual que la suscripción: el importe se puede fraccionar, y abonarlo íntegro al inicio tiene descuento. Vosotros elegís qué preferís, sabiendo que la segunda opción sale mejor de precio.
En el modelo estándar, no. Lo que determina la inversión es el alcance contratado y el número de personas que usan el sistema, así que podéis abrir las obras que necesitéis sin que eso cambie lo que pagáis.
Lo decimos porque es un modelo habitual en el sector y genera un rechazo razonable: si cada obra nueva encarece la herramienta, el sistema acaba penalizando el crecimiento y, peor todavía, invita a no meter en él las obras pequeñas — que es justo donde se pierden márgenes sin que nadie se entere.
Dicho esto, si a vuestra empresa le encaja mejor un esquema por cartera de obras, se puede estudiar. Lo hemos hecho en arranques concretos donde tenía sentido. No es lo habitual, pero tampoco es una puerta cerrada.
Son dos cosas distintas y conviene no mezclarlas.
El compromiso contractual es de un año como mínimo. Si os comprometéis a más tiempo, mejoran las condiciones económicas.
La modalidad de pago, por defecto, es trimestral por adelantado. Y aquí pasa lo mismo: cuanto más anticipado sea el pago —semestral o anual— mejor es el precio.
Las dos palancas son independientes y se pueden combinar. Podéis entrar con el compromiso mínimo y el pago trimestral para empezar sin ataros, o alargar el compromiso y anticipar el pago para optimizar el coste. Lo que no hacemos es obligaros a lo segundo para poder empezar.
Hay que separar dos fases, porque mezclarlas es lo que hace que los plazos de implantación suenen a mentira.
La puesta en marcha: de 30 a 90 días. Es la fase donde nosotros llevamos la iniciativa —configuración, carga de datos, formación, arranque de las primeras obras— y donde el plazo depende del alcance, de la formación que elijáis y, sobre todo, de vuestra disponibilidad.
La validación interna: unos 90 días más. Es vuestro periodo de entrada en carga al 100%, con el sistema ya funcionando y el equipo usándolo en obras reales. Nosotros acompañamos, pero el que manda es vuestro ritmo.
En total, alrededor de seis meses para estar plenamente operativos.
Preferimos decirlo así, con las dos fases separadas, en lugar de anunciar «tres meses» y que el sexto os pille a medias. El alcance también influye: arrancar solo con obra manteniendo vuestro ERP financiero es lo más rápido; el alcance unificado, con la parte económico-financiera dentro, es el que cierra el ciclo entero y lleva algo más de tiempo.
Es la pregunta honesta, y merece una respuesta igual de honesta: vuestra disponibilidad es lo que marca el ritmo. No hay forma de implantar esto sin vosotros, y cualquier proveedor que os diga lo contrario os está vendiendo un plazo que no va a cumplir.
Dicho eso, se puede concretar. En la fase más exigente, contad con unas dos a cuatro horas por semana por persona —una mañana—, formación y práctica incluidas. No son horas añadidas a la jornada: buena parte se dedican a trabajo que ya estáis haciendo, pero hecho dentro del sistema.
El usuario clave dedica más. Es quien participa en la definición inicial —cómo trabajáis, vuestra estructura de partidas, vuestros circuitos de aprobación— y conviene elegirlo sabiendo eso. El resto del equipo entra en la formación y en la puesta en marcha de su parte, no en el proyecto entero.
Y si en algún momento el equipo no puede sostener el ritmo, el calendario se estira. Es preferible a forzar una implantación que nadie tiene tiempo de asimilar, que es como acaban las que fracasan.
Sí, y en muchos casos es lo que recomendamos.
Arrancar con una obra en curso o con un solo departamento tiene dos ventajas: el equipo aprende sobre algo real en lugar de sobre un entorno de pruebas, y vosotros veis resultados antes de haber comprometido a toda la organización. Si funciona, se extiende; y se extiende con gente de casa que ya sabe usarlo, que es la mejor forma de que arraigue.
No hace falta decidir hoy el alcance final para empezar.
El presupuesto de venta se importa en formato BC3, sin rehacerlo, y sobre él se construye el modelo de costes dentro de ANOOK. Es lo primero que nos pide casi todo el mundo, y con razón: un presupuesto de obra son semanas de trabajo del departamento de estudios.
Con las obras a mitad de ejecución hay dos caminos.
El habitual: terminarlas donde están. Las obras en curso se cierran en el sistema que las lleva hoy y las nuevas arrancan ya en ANOOK. Es lo que recomendamos casi siempre, porque evita la parte más ingrata de cualquier migración —reconstruir el histórico de una obra a medias— y porque el equipo aprende sobre obras nuevas, donde el margen de error todavía no cuesta dinero.
El completo: trasladar saldos y continuar. Si preferís hacer el cambio de una vez, se trasladan los saldos contables y a partir de ese corte todo continúa en ANOOK.
La primera opción es más lenta de completar pero mucho más cómoda de ejecutar. La segunda tiene sentido si hay una fecha —un cierre de ejercicio, el fin del contrato con vuestro proveedor actual— que obligue a cortar limpio.
Es la pregunta correcta, y la que más nos hacen los directores que ya han vivido una implantación que se quedó a medias. Un ERP que el equipo no usa no es una inversión mala, es una inversión perdida entera.
Tres cosas la abordan de frente.
La formación es en directo y con vuestro caso. No son grabaciones genéricas: son sesiones sobre vuestras obras, vuestras partidas y vuestra forma de trabajar. Nos apoyamos además en ANOOK Academy, con contenido grabado que sirve para consolidar lo aprendido y para volver sobre ello cuando haga falta. Lo explicamos en detalle en la pregunta siguiente.
El sistema quita trabajo antes de pedirlo. El dato se captura una vez y sirve para todo lo demás. Un jefe de obra que hoy manda información al departamento financiero y luego rehace su propio seguimiento en Excel deja de hacer una de las dos cosas.
Hay un usuario clave dentro de vuestra casa. Una persona de vuestro equipo, formada a fondo, que centraliza las dudas del resto. Es la figura que más determina que una implantación arraigue, y es también lo que evita que veinte personas dependan de un soporte externo para cosas del día a día.
Y el plazo depende de vuestra agenda. Preferimos decirlo así antes que comprometer un número de semanas: los equipos de obra tienen obras, y una formación de un mes sobre el papel se convierte en tres si las sesiones se van cayendo. El calendario lo fijamos con vosotros a partir de vuestra disponibilidad real.
El modelo tiene dos niveles, y el primero está dentro de vuestra empresa.
El usuario clave. Una persona de vuestro equipo, formada a fondo durante la implantación, que resuelve las dudas del día a día del resto. Es la vía más rápida para quien pregunta —conoce vuestras obras y vuestros procedimientos— y evita que veinte personas tengan que abrir una incidencia para cualquier cosa.
Nuestro equipo de soporte. Detrás del usuario clave, para lo que no se resuelve en casa. Y disponible también directamente para quien lo prefiera: es una recomendación, no una barrera.
Con compromisos de servicio medidos. Tenemos SLAs de soporte definidos, y cada incidencia se registra y se monitoriza contra ellos. No es una declaración de buenas intenciones: es un dato que miramos para saber dónde estamos fallando y corregirlo.
Además, ANOOK Academy queda disponible de forma permanente, que es lo que resuelve el problema de las incorporaciones nuevas seis meses después de la implantación.
Es la pregunta que hay que hacerse, y merece una respuesta honesta en las dos direcciones.
Lo que quita. El principio del sistema es que el dato se captura una vez, en el sitio donde se genera, y de ahí alimenta todo lo demás: el coste a origen, la previsión, la certificación y el informe. Desaparece el trabajo de consolidar información de varias fuentes al cierre de mes, que en la mayoría de las empresas con las que hablamos son bastantes horas de gente cara. Y si os hace falta llevar esa captura al campo, existe aplicación móvil.
Lo que añade. Sí hay una rutina que cambia: las compras y las contrataciones pasan por un circuito de aprobación. En empresas donde hoy cada jefe de obra gestiona directamente sus pedidos, eso es un paso nuevo, y hay que decirlo.
Lo que se gana a cambio es saber lo que está comprometido antes de que llegue la factura, no después. La mayoría de las desviaciones que se detectan tarde se comprometieron en un pedido que nadie miró en su momento.
ANOOK Construction es un ERP vertical de construcción: unifica la gestión de obra con la contabilidad y las finanzas, y cierra el ciclo del dato de principio a fin. Ese es el alcance completo y es donde más rendimiento da.
Dicho eso, no hace falta llegar ahí para empezar y no venimos a obligaros a cambiar. Más del 40% de las constructoras con las que hemos hablado tienen su capa financiera en un ERP generalista —Business Central, Navision, SAP— y no quieren tocarla. Nos parece razonable: es el sistema donde está la contabilidad, la facturación y años de histórico, y cambiarlo es un proyecto en sí mismo.
Los dos escenarios están soportados por igual:
En los dos casos, lo que ANOOK aporta sobre un ERP generalista es lo mismo: el control económico de la obra. El coste a origen, la previsión de coste final, las compras y contrataciones, la certificación y la desviación. Ahí es donde se pierde el margen, y ahí es donde un ERP generalista no llega.
La elección depende de vuestra situación, no de nuestra preferencia. Y no es irreversible: hay empresas que empiezan en convivencia y amplían después.
Si vais al alcance unificado, esta pregunta desaparece: la obra y la contabilidad viven en el mismo sistema y no hay nada que comunicar. Si mantenéis vuestro ERP financiero, así es como conviven.
No hace falta desarrollo para empezar. La convivencia arranca por intercambio de ficheros desde el primer día, y eso funciona con cualquier ERP financiero, sea el que sea.
Es una decisión deliberada. Una integración por API es más elegante, pero convierte el arranque en un proyecto técnico con dependencias de vuestro equipo de sistemas, plazos que no controláis y un coste que hay que presupuestar antes de haber visto ningún resultado. Empezando por ficheros, arrancáis en semanas y sin tocar nada de vuestro lado.
La API se planifica más adelante, cuando ya sabéis qué información se mueve de verdad entre los dos sistemas y con qué frecuencia. Que es, por cierto, el momento en que se diseña bien.
Si además necesitáis integraciones con otros sistemas, se dimensionan en la implantación — pero no son condición para arrancar.
No. Presto no es una alternativa a ANOOK, es el paso anterior.
El presupuesto de venta se elabora donde lo elaboráis hoy. Cuando la obra arranca, ese presupuesto entra en ANOOK en formato BC3 y pasa a ser la referencia contra la que se mide todo: el coste a origen, la previsión de coste final y la desviación por partida.
No hay que rehacer nada, no hay que migrar nada y no hace falta ningún desarrollo. Vuestro equipo de estudios sigue trabajando exactamente igual.
Es el flujo más habitual entre nuestros clientes: Presto aparece en la mayoría de las constructoras con las que hemos hablado, y el sistema está pensado para partir de ahí, no para sustituirlo.
Puede que todavía no, y preferimos decirlo antes que ocuparos una reunión.
Si vuestro sistema actual os da el coste real a origen de cualquier obra en el momento en que lo pedís, si sabéis lo que está comprometido antes de que llegue la factura y si el cierre de mes no consume días de trabajo de consolidación, probablemente no tenéis un problema que resolver.
La conversación cambia si os reconocéis en alguna de estas cuatro:
Ninguna de las cuatro se arregla cambiando de ERP financiero. Son problemas de control de obra, y es lo que hacemos mejor en ANOOK. Se resuelven con ese control — y del todo cuando el control y la contabilidad viven en el mismo sitio.
Sí. El presupuesto de venta se importa en BC3 —el formato estándar del sector— o desde Excel, y no hay que volver a teclearlo.
Es lo primero que nos pregunta casi todo el mundo, y es razonable: un presupuesto de obra son semanas de trabajo del departamento de estudios, y ningún sistema que obligue a rehacerlo va a entrar en una constructora.
Un matiz para que no haya sorpresas. Lo que se importa es el presupuesto de venta. El modelo de costes —la estructura con la que vais a controlar la obra por dentro— se construye después en ANOOK, y ese trabajo sí se hace aquí. Es deliberado: es precisamente donde el sistema aporta, y donde solo una copia del presupuesto de venta no serviría de nada.
Sí. ANOOK tiene integración nativa con Power BI, así que vuestro equipo puede construir sus propios cuadros de mando sobre el dato de obra y el económico, sin exportaciones manuales ni ficheros intermedios.
Es relevante por dos motivos. El primero es práctico: muchas constructoras ya tienen su capa de BI montada y no quieren una herramienta más. El segundo es de fondo — el dato es vuestro y podéis llegar a él cuando queráis, sin depender de que nosotros os hagamos un informe.
En centros de procesamiento de datos propios de ANOOK, en España. Es nube privada: infraestructura nuestra, no un espacio alquilado en una nube pública compartida.
La información está replicada, y las copias de seguridad se hacen con la periodicidad necesaria para garantizar la recuperación del servicio. Esa periodicidad se puede ajustar a lo que necesitéis: si vuestro departamento de sistemas tiene un requisito concreto, se habla y se modula.
Que el dato esté en España y en infraestructura propia responde de una vez a las dos preguntas que suelen venir juntas: la de dónde reside la información y la de quién más tiene acceso al entorno donde vive.
Cuatro certificaciones ISO, renovadas de forma ininterrumpida durante más de 17 años:
Sobre ellas aplicamos el catálogo de controles de la ISO 27002, que es el que detalla cómo se implementa cada medida.
Además, como parte del grupo TSS, estamos sujetos al Security Controls Framework, que obliga a superar auditorías de ciberseguridad muy exigentes año tras año. No es una certificación que se obtiene una vez: es una revisión recurrente que hay que volver a pasar.
Los 17 años consecutivos son el dato que más dice. Certificarse una vez lo hace cualquiera; sostenerlo casi dos décadas significa que el sistema de gestión existe de verdad y no se montó para una auditoría.
Sí. Los datos son vuestros, y eso no es una declaración de intenciones: cumplimos con el Data Act europeo, que regula precisamente el derecho a recuperar y portar la información y a cambiar de proveedor sin quedar atrapado.
Lo decimos porque la preocupación es legítima y nos la han planteado de forma directa. Un cliente lo formuló así:
Muchas empresas están preocupadas por este tema del vendor locking.
La respuesta corta es que la ley ya está de vuestro lado y nosotros la cumplimos.
Sí, y conviene separar las tres cosas porque se confunden a menudo.
SII. Estamos conectados con el Suministro Inmediato de Información, que es obligatorio a partir de 6 millones de facturación — o sea, para la mayoría de las constructoras con las que trabajamos.
Verifactu. Si estáis en el SII, no os aplica: el reglamento deja expresamente fuera a quien ya lleva los libros de IVA por esa vía. Y si no estáis en SII, entra en vigor en 2027 y ANOOK está preparado.
Factura electrónica B2B. Cubierta para cuando la obligación entre en vigor.
Un matiz según vuestro alcance. Todo esto afecta al sistema donde se emiten vuestras facturas. Si ANOOK lleva la parte económico-financiera, queda cubierto aquí. Si mantenéis vuestro ERP financiero, es ese sistema el que tiene que cumplir — conviene comprobarlo con vuestro proveedor.
Lo que cubre: el control económico de la obra, de principio a fin.
Con la parte económico-financiera, que es el alcance completo, entra la contabilidad general, la conciliación bancaria, la gestión de la relación con proveedores y clientes y el cuadro de mando consolidado. Es decir, todo lo que hace un ERP en su capa económica, con una diferencia: alimentado por el dato que viene de la obra, no en paralelo a él.
Y un factor diferenciador que muy pocos ERP ofrecen: balance de situación y sumas y saldos por obra, además del general de la empresa o por línea de negocio. Es la diferencia entre saber que la empresa gana dinero y saber qué obra lo está ganando.
Lo que no cubre. No hacemos presupuestos ni mediciones: eso se hace en Presto, en la herramienta que uséis o incluso en Excel, y el resultado entra en ANOOK por BC3 o por Excel. No somos una herramienta de preconstrucción — estamos centrados en la etapa de obra real.
Y hay aplicación móvil para el trabajo en campo, que se incorpora al alcance cuando el proyecto la necesita. Se valora según cómo trabajéis en obra.
Y una precisión que no es una limitación: podemos sustituir vuestro ERP financiero, porque el alcance completo lo incluye. Otra cosa es que queráis conservarlo — entonces no lo tocamos.
Preferimos decir los límites aquí. Descubrirlos en una demo es peor para todos.
Sí. Y de hecho no es una decisión de sí o no, son tres niveles.
Obra. El control económico y la planificación de la obra, con importación de costes reales mediante hojas de imputación. Es el núcleo: presupuesto, coste a origen, previsión y desviación.
Obra + administración de obra. Añade las aplicaciones administrativas que rodean a la ejecución: gestión de subcontratas, contratos de maquinaria alquilada, almacén de materiales y compras.
Obra + económico-financiero. Añade la gestión financiera completa de la empresa: contabilidad general, división por departamentos y por líneas de negocio, conciliación bancaria y relación con proveedores y clientes. Todo coherente y cohesionado con la información que viene de la obra, que es la diferencia con tener dos sistemas que hay que cuadrar. Es el alcance donde el ciclo se cierra entero: el dato nace en la obra y llega hasta la contabilidad sin salir del sistema.
La diferencia práctica está en la salida. Con obra tenéis el informe de desviaciones, que es la herramienta de trabajo del jefe de obra y del control de gestión. El cuadro de mando consolidado requiere la parte económico-financiera, porque se nutre de la contabilidad: sin ella dentro del sistema, no hay nada que consolidar.
Lo decimos de entrada porque es la diferencia que más condiciona la decisión de alcance, y descubrirla a mitad de una implantación sienta mal con toda la razón.
No, y es una de las razones de ser del modelo de suscripción.
ANOOK Construction es un producto estándar que resuelve la gran mayoría de las casuísticas de una constructora española. Lo que se adapta a vuestra forma de trabajar se hace por configuración, no modificando el núcleo, y por eso las actualizaciones llegan a todo el mundo y se aplican sin proyecto.
Eso no significa que no se pueda hacer nada a medida. Tenemos un equipo dedicado a los proyectos de integración y a los desarrollos concretos que cada cliente necesita para sacarle más partido. La diferencia está en cómo se gestionan: el proceso de actualización contempla esos desarrollos, de forma que evolucionan con el producto en lugar de convertirse en el motivo por el que ya no se puede actualizar.
Insistimos en esto porque el problema contrario es muy común. Un cliente nos lo describió así:
Con las customizaciones ya estamos en un punto en el que ya no podemos actualizar, porque ya ni ellos saben cómo nos hicieron las customizaciones que tenemos.
Ese es el final del camino de un desarrollo a medida acumulado durante años: un sistema congelado en una versión que nadie se atreve a tocar.
ANOOK forma parte de Constellation Software, un grupo cotizado que agrupa más de 1.400 unidades de negocio de software vertical en todo el mundo.
Eso importa por una razón concreta: Constellation compra para quedarse. No hay un fondo detrás con un horizonte de salida a cinco años, ni presión para revender la compañía.
Para un software que vais a tener quince años, todo lo anterior es una garantía de continuidad inapelable.
La facturación no es lo que lo decide. Lo que lo decide es cómo es vuestra operación:
Si os reconocéis en los cuatro, ANOOK os encaja, tengáis el tamaño que tengáis. Y si no os reconocéis en ninguno, probablemente no lo necesitáis todavía, aunque facturéis mucho: con dos o tres obras al año y un equipo pequeño, una herramienta de presupuestos y un buen Excel dan el resultado. Preferimos decíroslo ahora.
En la práctica esas cuatro condiciones suelen darse en constructoras de entre 10 y 500 millones de euros, que es donde centramos nuestra búsqueda proactiva de clientes. Pero la cifra es la consecuencia, no el criterio. El orden de magnitud de la inversión está en ¿cuánto cuesta?.
Por encima también trabajamos: grupos grandes cotizados como OHLA tienen necesidades distintas —consolidación entre sociedades, integración con sistemas corporativos— y la conversación se lleva en otro terreno, pero se lleva.
Somos expertos en software especializado y sabemos que tu prioridad es construir; Si necesitas implantar un sistema de gestión o mejorar el que ya tienes.
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